Lotería de Navidad 2015

justino loteriasLoterías y Apuestas del Estado ha hecho público ya el spot 2015 sobre la Lotería de Navidad o Gordo de Navidad. Jugando con el guión del spot de 2014 pero esta vez con personajes de animación, mantienen el detalle de la amistad y el de compartir. No se mantiene una estética, que quizás poco a poco vuelvan a adquirir si dan con el filón este año también de tocar la vena sensible de los ciudadanos; hace años nos hacían vibrar con la magia de la Navidad y el Sr. de poco pelo. En 2013 para muchos, un bache con el spot y en 2014 como decimos, volvímos a tener sentimientos hacia, o para con el spot; la magia era diferente, se nos hacía pensar en compartir y que los buenos amigos están ahí siempre, se supone, y ello nos llegó profundo. 2015 vuelve con el tema amistad, que, aunque no los veas, ahí están, por lo que seguramente tenga buenas críticas. Sus creadores son la Agencia de Publicidad Leo Burnett y la música, un acierto, ha sido compuesta por Ludvico Einaudi y arreglada por Joan Martorell.

El Spot
Justino es un guardia de seguridad que trabaja de noche en una fábrica de maniquíes. Todos los días suena su despertador a las 22.00 horas, coge el autobús y acude al trabajo en una fábrica de maniquíes. No ve a sus compañeros y trabaja en soledad. Pero Justino no está solo. Los maniquíes son los compañeros que le faltan y su medio de comunicación para interactuar con los trabajadores de día.

Llega la Navidad y Justino les va dejando mensajes a través de esos maniquíes que cobran vida de la mano de este peculiar vigilante. Y como en cualquier lugar de trabajo se cuelga la lista para participar en el Sorteo de Navidad. David, Delia, Lucas, Valentina… La mayoría juega, pero Justino no se da cuenta. Está más pendiente de dejar una sorpresa a Carmen por su cumpleaños o fabricar un gran árbol de Navidad construido con maniquíes.

El día de la Lotería, Justino se vuelve a despertar a las 22.00, vuelve al mismo autobús de todos los días, sube en el mismo ascensor de siempre, pero cuando se abre la puerta le espera uno de sus maniquíes con un décimo en la mano. Justino lo recoge, sonríe y se descorcha una botella. A Justino se le olvidó, pero a sus compañeros no, igual que él no se olvidaba de ellos.

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